Los alfajores de Rada Tilly. Ana Gristan, creadora de «Alfajores Artesanales La Rada», vuelve a presentarse en el Festín de Sabores este fin de semana, una de las ferias gastronómicas más importantes de la región.
La historia de esta mujer, que decidió emprender para poder seguir cuidando a sus hijas, terminar sus estudios universitarios y que ahora sueña con presentarse en el Mundial del Alfajor de Buenos Aires y tener su propia alfajorería, es inspiradora, según publicó ADNSur.
Ana Gristan, creadora de «Alfajores Artesanales La Rada», vuelve a presentarse en el Festín de Sabores, una de las ferias gastronómicas más importantes de la región. Su historia es la de una mujer que transformó su pasión por la pastelería en un emprendimiento que hoy no para de crecer.
Ana llegó a Comodoro Rivadavia desde Buenos Aires hace más de dos décadas. Siempre sintió pasión por la pastelería, influenciada por la tradición culinaria de su familia de ascendencia judía. Su abuela preparaba tortas y galletas memorables, y esos sabores quedaron grabados en su memoria. Sin embargo, su vida tomó otro rumbo hasta que la maternidad la llevó a buscar un trabajo flexible que le permitiera criar a sus hijas sin abandonar sus estudios universitarios.
Fue así como, en enero de 2023, decidió lanzarse a la elaboración de alfajores artesanales. «Siempre me gustaron los alfajores, así que dije: ‘Bueno, ¿por qué no los hago yo?’. Probé en casa, me gustaron y seguí adelante». Lo que comenzó como un pequeño experimento pronto se convirtió en una marca con identidad propia: «La Rada».
En menos de un año, Ana pasó de hacer alfajores en su casa a trabajar en la Sala de Elaboración de Comodoro Conocimiento. Registró su producto y comenzó a vender en ferias, comercios y redes sociales. «Al principio no tenía los elementos adecuados, pero arranqué igual, haciendo 200 alfajores por semana. Hoy la producción sigue creciendo y me doy cuenta de que esto es un camino de ida».
Su emprendimiento se volvió un esfuerzo familiar: su esposo la ayuda a hacer las tapas, su hija mayor corta las etiquetas y ella se encarga de los rellenos y el baño de chocolate. Con 10 sabores en su stock, entre los que destacan el Alfokinder, el intenso de frutos rojos y el de chocolate con cerveza, Ana sigue innovando y comenzó a experimentar con alfajores de pulpa de damasco.
El regreso de «La Rada» al Festín de Sabores representa un nuevo hito en su trayectoria. «Participar en estas ferias me permite dar a conocer mi producto y conectar con los clientes de una manera directa», cuenta con entusiasmo. La experiencia le ha abierto muchas puertas y le ha permitido proyectarse más allá de la región.
Su gran sueño es llevar sus alfajores al Mundial del Alfajor en Buenos Aires. «Quiero que se conozcan en Argentina, es algo a lo que apunto y que estoy proyectando. Y por qué no, en algún momento, abrir una alfajorería con mi propia sala de elaboración».
Ana Gristan representa el espíritu emprendedor de muchas mujeres que buscan una alternativa laboral que se adapte a sus necesidades. Su historia es un testimonio de esfuerzo, creatividad y pasión por lo que hace. Mientras tanto, sus alfajores siguen deleitando a quienes los prueban y consolidándose como un símbolo de Rada Tilly en el mundo de la pastelería artesanal.