Los fuegos comenzaron a encenderse y rápidamente impregnaron a Zapala un testimonio de tradición, destreza y orgullo.
Con una convocatoria que superó todas las expectativas, el evento dejó en claro que este encuentro llegó para quedarse y que, esta localidad, está a la altura para rendirle un homenaje a nuestras tradiciones y a quienes protagonizan todo el circuito productivo del asado. No solo en la Patagonia, sino también en el resto de las regiones del país y el mundo.
Desde el viernes, la ciudad fue un hervidero de visitantes. Los hoteles con altos índices de reservas, los espacios de la feria colmados de conversaciones sobre técnicas de cocción y especias secretas.
El verdadero espectáculo tuvo lugar en el predio del Paseo La Estación, donde decenas de equipos de distintos puntos del país y de América Latina se midieron en una competencia que exigía precisión, paciencia y pasión.
El punto cúlmine del sábado llegó pasada la medianoche, cuando el equipo Brutus, de Brasil, se consagró campeón del certamen internacional, imponiéndose sobre Fuego Argentino y Quinta Parrilla, de Chile. El festejo brasileño se extendió hasta altas horas, en una celebración compartida con los rivales, porque en esta competencia la camaradería y el compartir de experiencias se vivió a fuego lento, tanto como un buen costillar.
El domingo, la fiesta alcanzó su clímax con el Campeonato Nacional. Desde temprano, 60 equipos representantes de 12 provincias desplegaron sus habilidades. Fue una jornada de aromas inconfundibles, cortes de carne dorándose en su punto exacto y jurados recorriendo las parcelas con la mirada atenta de quien sabe que en cada asador hay una historia. Un pedacito de cada región, tradiciones familiares, técnicas ancestrales y, obviamente, ingredientes autóctonos de distintas latitudes.
El gran premio se quedó en Buenos Aires. El equipo “Los de Charlone”, de Coronel Charlone, se alzó con el primer puesto, seguido por “Amigos por el Fuego”, de San Juan, y “Pasión a la Llama”, de Córdoba. Pero el aplauso más sentido fue para “Los Chimichurris”, los zapalinos que conquistaron el título de Mejor Asado Zapalino y Mejor Asado Neuquino, dejando el orgullo local bien en alto ante la ovación de sus vecinos.
Juan Solorza, chef rionegrino y pieza clave en la organización del evento, destacó el crecimiento exponencial del festival en estos cuatro años y el impacto que tiene en la ciudad. “Muy contentos con el desarrollo de esta edición porque no es casualidad que haya crecido tanto», afirmó.
El chef también hizo hincapié en la proyección que ha tomado el certamen, con la participación de equipos de ocho países además de Argentina y representantes de 13 provincias en la competencia nacional. “Es realmente destacable que Zapala se haya convertido en el epicentro de un evento tan importante, con un balance superpositivo. Crecemos año a año, y eso nos obliga a ajustar la organización a un nivel cada vez más alto”.
El intendente Carlos Koopmann destacó el impacto de la fiesta no solo en términos de identidad cultural, sino también en su repercusión económica: “Desde el miércoles, los alojamientos estuvieron colmados». Con más de 35 mil asistentes en tres días, la cifra marcó un récord absoluto para la ciudad. Los comerciantes locales también celebraron el evento: restaurantes y parrillas trabajaron a pleno, y los mercados de productos regionales vivieron jornadas de ventas muy exitosas.
Además de la competencia, la propuesta gastronómica fue variada: costillares a la estaca, chivo, cerdo, pollo y hasta opciones vegetarianas, todas evaluadas por un jurado de prestigio que estuvo encabezado por la presidenta de la Asociación Argentina de Asadores, directora técnica del Seleccionado Argentino de Asadores y sommelier de carnes, Natalia Barrionuevo.
También hubo masterclasses a cargo de chefs de renombre y una feria de emprendedores que dio espacio a 150 expositores locales y de otros puntos del país.
Entre los embajadores de la gastronomía neuquina que dijeron presente en esta edición, Claudio Abraham y Nahuel Sepúlveda compartieron su entusiasmo por el crecimiento del evento y el impacto que tiene en la difusión de la cocina regional. “Es nuestra cuarta participación en este campeonato, y cada año se nota más el nivel y el interés que genera”, comentó Sepúlveda.
“Es un orgullo ser parte de este encuentro que no solo pone en valor nuestras técnicas, sino también la historia detrás de cada plato”, agregó.
Para los chefs, el evento no es solo una competencia, sino una oportunidad de compartir saberes y abrir las puertas de la gastronomía neuquina al mundo. “Llegaron representantes de Colombia, Chile y Perú, y quedaron fascinados con los chivos a la estaca y el uso de la leña”, destacó Abraham. “Nosotros defendemos nuestra cocina porque es identidad, es cultura, y llevar estos sabores a lo más alto nos llena de orgullo”.
Además de ser protagonistas en la parrilla, este año asumieron el desafío de evaluar a los 60 equipos que compitieron el domingo en el Campeonato Nacional. “No es fácil, hay que probar 60 costillares, pero el nivel fue impresionante”, aseguraron, destacando que esta competencia ya es un clásico en el calendario gastronómico del país.
El cierre fue una postal inolvidable. Sobre el escenario principal, los campeones compartieron su alegría con el público, en un broche de oro que reafirmó la magnitud del evento. “El año próximo asumiremos nuevamente el desafío de organizar este certamen, del que Zapala es sede permanente desde 2022”, anunció Koopmann, ante la ovación de miles de asistentes.
Los ganadores se llevaron importantes premios en efectivo. En el caso del campeonato nacional, el 1º puesto obtuvo $800 mil; el 2º $600 mil y el 3º $400 mil. También se reconoció al Mejor Asado Zapalino, con $600 mil; y al Mejor Asado Neuquino, con $600 mil.
El humo de las brasas se disipó, pero el fuego sigue encendido. Zapala reafirmó su lugar como capital del asado a la estaca, y ya comienza la cuenta regresiva para la próxima edición.
Fuente: Río Negro